


Un diagnóstico oncológico dispara un proceso de aceptación psicológica contradictoria y angustiante. En ese sentido, enfrentarse a una enfermedad oncológica implica un gran malestar bio-psico-social y la atención psicológica resulta una prioridad en post de mejorar la calidad de vida del paciente y su familia.
El diagnóstico de cáncer significa un fuerte impacto para las personas que reciben la noticia así como para su entorno familiar. El impacto emocional no solo depende del pronóstico, sino que se basa en el sistema de creencias previas que la persona posee y cuando se refiere precisamente a la reacción de una mujer ante el diagnóstico de una enfermedad como el cáncer de mama, aparece además del dolor que es en esencia un fenómeno biológico, el dolor social, cultural y psicológico; ya que dicha enfermedad agrede a un órgano íntimamente asociado a la autoestima, la sexualidad y la femineidad.
El diagnóstico de cáncer suele ocasionar reacciones negativas pudiendo el paciente presentar, sintomatología ansiosa y/o depresiva. También aparece el miedo que será la constante durante toda la enfermedad lo que generará una situación de estrés.

La psico-oncología es una especialidad que se origina en respuesta al distrés emocional que presentan los pacientes que cursan esta enfermedad así como la familia y el equipo médico interdisciplinario en un tratamiento, teniendo en cuenta que la mejor atención no es solo curar o tratar la parte física, sino el cuidado emocional psicológico del paciente, aspecto que en ocasiones es olvidado en una enfermedad como el cáncer.
“La finalidad de la psico-oncología es trabajar las emociones que aparecen favoreciendo una comunicación abierta y clara, adaptando la atención psicológica al estado mental y físico de la persona ayudando a afrontar la situación que están viviendo para evitar el sufrimiento y lograr una adaptación y control del dolor y a manejar la incertidumbre que producen los tratamientos”. (Font & Rodríguez, 2007).
Ahora bien, no sólo se benefician los pacientes oncológicos, de recibir atención psicológica, sino que también pueden beneficiarse los esposos, hijos, nietos, y demás familiares; de quienes se espera brinden apoyo emocional y práctico, al mismo tiempo que afrontan sus propios sentimientos.
Finalmente, es importante mencionar, que la necesidad de tratamiento psicológico puede no terminar cuando finaliza el tratamiento médico. Es decir, la recuperación emocional puede llevar más tiempo que la recuperación física y es a veces menos predecible.
Debemos tener presente que quien tiene la enfermedad es un sujeto, atravesado por una historia de vida y que muchas veces necesita TIEMPO. Tiempo para procesar, tiempo para crear una nueva imagen de sí mismas, tiempo para incorporar la experiencia vivida y sus cambios corporales y socio-emocionales.
La atención psicológica puede ayudar a lograr ese objetivo y fundamentalmente puede acompañar, “caminar al lado del paciente y la familia”, creando un espacio humano y significativo, reflexivo y continente.

Si considerás necesario visitar a un especialista, en Posadas, podés ponerte en contacto con la Lic. Luisella Lorenzo, Psicóloga. MP. 445
Especialista en Psicooncologia y Humanización de la Salud.
Posgrado en Cuidados Paliativos Interdisciplinarios.
Celular. (0376) 494-8980 – Tel. (0376) 4434933
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