


El cáncer de mama no significa que tengas que hacer reposo absoluto, si bien hay etapas del tratamiento que el cuerpo necesita descanso y tranquilidad, la actividad física es segura y posible de hacer.
Esta predispone mejor al cuerpo para enfrentar el proceso de recuperación y por esta razón es esencial mantenerlo activo.
Al dejar el cuerpo en absoluto reposo puede perderse fuerza muscular y aumentar la sensación de que perdemos energía.
Es normal que una paciente que esté atravesando por un tratamiento para el cáncer sienta el cuerpo más cansado o con menos energía.
Por este motivo es importante que las actividades físicas sean:
– Simples y divertidas.
– Que contenga ejercicios suaves para reducir el estrés.
– Que se puedan mantener como rutina.
Caminatas, andar en bicicleta, stretching, yoga, pilates, natación están entre las que sugiero y recomiendo.

Siempre se pueden tener alternativas para mantenerse activa y en movimiento, por ejemplo:
– Sacar vos a pasear a tu mascota.
– Visitar a una amiga a pié en lugar de hacerlo en auto.
Hacer ejercicios que te apasionen y que te generen placer por diferentes motivos te harán mantener fuerte y motivada.
Tené siempre presente el ritmo cardíaco, la respiración y la capacidad de tu cuerpo para continuar o parar la rutina.
Respetar tu cuerpo, entenderlo y guiarte por lo que te pide en ese momento, es importante para evitar la frustración y abandonar esta conducta.
Los beneficios de la actividad física:
– Aumenta tu energía.
– Fortalece tus huesos.
– Mejora el equilibrio.
– Aumenta el flujo sanguíneo.
– Te mantiene con buen ánimo y autoestima.
– Ayuda a mantener un peso equilibrado.
– Distrae, despeja, evitando posibles depresiones.
– Mejora tu calidad de vida.
Siempre el acompañamiento, control y chequeos médicos van a señalarte con mayor precisión, la posibilidad de que te mantengas activa y el tipo de actividad que puedas hacer, todo en base a los resultados de tus estudios.